Con la nueva estructura de gobierno en las provincias se mantiene y acentúa una de las grandes disonancias del sistema político cubano. Antes de la Constitución del 2019, la principal figura en los territorios provinciales deberían haber sido los presidentes de las Asambleas Provinciales del Poder Popular (APPP), en tanto este era el máximo órgano de representación popular. Sin embargo, el rostro visible ante la población y quien tenía el peso real en la toma de decisiones era el Primer Secretario del Comité Provincial del Partido, una figura netamente política y sin elección popular.
Tras el diseño y aprobación del nuevo esquema esta contradicción se agrava. Al ser eliminados los órganos legislativo-ejecutivos de las provincias y poner en su lugar a un órgano ejecutivo-administrativo, en representación del Estado, no cabe dudas de que asistiremos a una coexistencia poco clara entre ambos entes de poder.

Una representación muy ilustrativa de esto se manifestó en el mismo acto de toma de posesión de los gobernadores este 8 de febrero. En todas las ceremonias fueron los Primeros Secretarios quienes leyeron el discurso de conclusiones al cierre de cada acto. De forma simbólica quedó muy claro quién es el que pretende seguir detrás del verdadero poder.
Esta nebulosa dualidad es del todo perjudicial para el sistema político y de gobierno en el país. A vista pública nunca se han conocido las disputas y contradicciones entre los antiguos presidentes de las APPP y los Primer Secretarios, pero no nos quepa la menor duda de que las ha habido.
HAZ CLIC PARA LEER ARTÍCULO COMPLETO EN WEB DE REVISTA CUBA POLÍTICA
