¿Realmente necesitamos un metro en La Habana? ¿Podría soportar esta vieja ciudad una sarta de trenes corriendo por el subsuelo, estremeciendo sus casas? Somos más de 2 millones de personas habitando la urbe, con un sistema de transporte público deficiente y, aunque contara con el triple de ómnibus, sus estrechas calles estarían en constante embotellamiento, sin hablar de la contaminación. De momento no se necesitan más argumentos: un sistema de metropolitano subterráneo revolucionaría el transporta público de la capital.

El asunto, como siempre, pasa por el (los) dinero(s). Y se me antoja en plural este último porque, como veremos más adelante, solo con varias fuentes de financiamiento el asunto podría resolverse.
